3/9/07

Farabundo Martí: Un revolucionario internacionalista por convicción

Por: Roselia Núñez

Agustín Farabundo Martí, un revolucionario internacionalista por convicción, se comprometió desde muy joven con los cambios no sólo en El Salvador, sino también en Nicaragua, México y Guatemala.

Martí uno de los fundadores de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños AGEUS, nació en Teotepeque, La Libertad, el 5 de mayo de 1893.

En el libro “Farabundo Martí” Jorge Arias Gómez destaca que en la partida de nacimiento y bautismal, éste aparece con el nombre de “Faramundo Agustín Martí” hijo de Pedro Martí y Socorro Rodríguez de Martí.

También señala que el verdadero apellido era Mártir, pero que el padre de Farabundo lo “convirtió para si mismo en Martí, por admiración al gran patriota cubano” José Martí. Este revolucionario salvadoreño, es el sexto hijo de un total de 14.

En 1913 se graduó de bachiller en Ciencias y Letras de un Colegio Salesiano e ingresó a la Universidad Nacional en la carrera de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. Ahí se incorporó a la causa social. En 1927 fundó junto a Mario Zapata y Alfonso Luna, la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, AGEUS.

Las primeras acciones políticas con las que se dio a conocer fueron contra el régimen oligárquico de las familias Meléndez Quiñónez, que gobernó El Salvador de 1914 a 1927.

Martí en el exilio
Como consecuencia de sus acciones revolucionarias sufrió arrestos y exilios. Su primer exilio lo condujo hacia Guatemala en 1920, donde vivió entre los indígenas de la región del Quiché y aprendió, además de sus problemas específicos, muchos de su lengua vernácula. Además estudió en la Universidad de San Carlos y trabajó como obrero, jornalero y peón.

Fue expulsado de Guatemala hacia México. En este país centroamericano fue perseguido como agitador por los patronos de las fincas de café alemanas, pero regresó a Guatemala en 1923.

En 1925 guatemaltecos y salvadoreños fundaron en Guatemala el Partido Comunista Centroamericano PPCA, en el cual Martí ocupó el cargo de Secretario del Exterior.

Al poco tiempo fue desterrado a Nicaragua en donde fue miembro del Estado Mayor Internacional de Sandino y Secretario Privado del héroe nicaragüense.

“El Negro” como le apodaron sus amigos, acompañó a Sandino a la ciudad de Mérida, México en 1929, pero se separó de él y se dirigió a la ciudad de México donde se relacionó con el movimiento obrero y estudió la revolución agrarista de 1910. en México, Martí pasó a ser líder latinoamericano del Socorro Rojo Internacional.

Un movimiento comunista y antifacista internacional, que se desarrolló en todo el mundo, que brindó apoyo político, jurídico y económico a todos los presos políticos, jurídicos y económicos a todos los presos políticos y perseguidos, sin diferencias ideológicas o partidistas.

Farabundo de regreso a El Salvador
En 1930 Martí regresó a El Salvador y fundó junto a otros compañeros el partido Comunista Salvadoreño, que retornó y luchó por las demandas de los trabajadores y campesinos descontentos con los regímenes oligárquicos de la época.

El 22 de enero de 1932 se llevó a cabo la sublevación de miles de indígenas. Farabundo como miembro de la dirigencia del Partido Comunista planeaba tomar parte en la conducción de la insurrección indígena que se avecinaba.

Sin embargo, sus propósitos fueron infructuosos debido a que los planes fueron descubiertos por el gobierno de Maximiliano Hernández Martínez, quien asesinó a más de 30 mil campesinos.

Martí fue capturado el 19 de enero de 1932 y condenado a muerte por un Consejo de guerra que lo juzgó al igual que a Alfonso Luna y Marion Zapata, junto a quienes fue fusilado en el Cementerio General de San Salvador. El pelotón de fusilamiento estuvo bajo el mando del teniente Manuel Velásquez.

El fusilamiento
Arias Gómez destaca en el libro sobre Farabundo Martí, que durante el fusilamiento éste pidió a nombre de sus compañeros que no les vendaran los ojos y que “les fusilaran de frente, disparándoles al pecho”.

“En el último instante y casi a la par de las voces de mando del oficial que dirige el pelotón de fusileros, Martí con firmeza , empieza un Viva el Soco... (Socorro Rojo Internacional), que así queda incompleto porque la descarga de fusiles lo apaga”, ya eran las siete y cuarto de la mañana del 1 de febrero 1932.

Así finaliza la vida de un hombre que ha acompañado aún después de su muerte, las luchas revolucionarias del pueblo salvadoreño que lo recuerdan a través del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional FMLN, que retomó su nombre en 1980.

Escrito para ser publicado en "La Gazeta Universitaria", órgano de difusión de la Universidad de El Salvador.

6 comentarios:

Revista Estudios dijo...

Con la emoción y el regocijo que nos produce el triunfo del FMLN en El Salvador, procuraremos desde nuestras páginas el mejor homenaje y aporte posibles para el conocimiento de la rica historia del FMLN y del PCS. El rescate de la memoria de Farabundo Martí nos lleva a requerir el permiso de uso de esta publicación así como los aportes complementarios que serán muy valiosos para nosotros y nuestros lectores.
Con fuerte abrazo revolucionario, desde Montevideo, Uruguay,
Revista Estudios, revista teórica del Partido Comunista de Uruguay.

Revista Estudios dijo...

Revista Estudios está a disposición en su blog -"en construcción" - http://revistaestudiosuruguay.blogspot.com o en el correo electrónico r.estudios3@gmail.com

Anónimo dijo...

Realmente blog informativo aquí mi amigo. Sólo quería hacer un comentario y decir que mantener el trabajo de calidad. He marcado tu ahora y voy a volver a leer más en el futuro de mi amigo! También bien elegidos los colores sobre el tema que va bien con el blog en mi modesta opinión:)

Anónimo dijo...

Acabo de añadir el feed a mis favoritos. Me gusta mucho leer sus mensajes.

Anónimo dijo...

hola, Chicos, Suena bien, me gusta leer tu blog, acaba de agregar a mis favoritos;)

Anónimo dijo...

He de admitir que a veces me aburro de aprender toda la cosa sin embargo creo que , posiblemente, puede añadir algo de valor. ¡Bravo!